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EXTENSIÓN DEL MONASTERIO DE CASTELLDEFELS Y SU INDEPENDENCIA DE
ARAMPRUNYÁ
Las tierras del monasterio abarcaban desde el mar hasta
los primeros relieves del Garraf, y desde la Roca de Gavá hasta
la Torre de la Guardia (en el recinto del hotel "Jaime I"); más
las grandes parcelas de tierras en Gavá (dede el Calamot al Sitjar,
y hasta la riera de les Parets), y en Viladecans (en la actual Torre Roja,
en aquel entonces mencionada Torre d’Almafar).[6]
Más adelante, en el 972, recibiría la casa, el molino y las
tierras de la Sentiu (probablemente pertenecientes al fisco), por cesión
del Corregidor Galí, representante del conde en el castillo de Aramprunyá.
También recibiría tierras en Begas, Sant Boi i El Prat, y
muchos otros lugares, de manos de diferentes particulares.[7]
Parece ser que, desde el 985, el monasterio de Castelldefels
fue anexado al de Sant Cugat, uno de los monasterios benedictinos más
poderosos de Cataluña. Todas estas tierras, al ser propiedad de
un señor eclesiástico tan poderoso, pudieron ser excentas
de las cargas fiscales impuestas por el señor de Aramprunyá,
dando lugar, dentro del término de Aramprunyá, a otra señoría:
la de Castelldefels. Esta situación era muy común en otras zonas
del Penedés.[8] Lo mismo sucedió,
a mediados del siglo XII, con las tierras entre Aiguadolç y la Cova
Fumada, que pasaron a formar parte del monasterio de Sant Vicenç
del Garraf y, pese a haber estado originariamente del término de
Aramprunyá, se arrebataron de su dominio, e incluso acabaron formando
parte de otro de los actuales términos municipales (Sitges) y de
otra comarca.[9]
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[6] J. Rius, Cartoral de Sant Cugat del Vallès,
Sant Cugat 1947, doc. 436. La Torre d’Almafar era hacia el año 1000
propiedad del guerrero Recosind, quien la dejara a Igliane (J. Rius, Cartoral
de Sant Cugat, doc. 372). Hacia el 1100, la tuvo un tal Alamandi (Archivo
Episcopal de Solsona, Cartoral de Solsona, vol. I, doc. 61). En el 1195
la tenia el mercader barcelonino Bernat Marcús, quien la cediera
a su hija Sància (Archivo Diocesano de Barcelona, carp. 9, perg.
36). A mediados del segle XIII, la torre fue adquirida por Guillem Burgès
(Archivo de la Catedral de Barcelona, Testamentos, Pia Almoina, 4-8-98). |
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[7] P. Izquierdo, El término de Aramprunyà,
de la Baja Romanidad al Feudalismo. Una revisión crítica,
"Miscelánea de homenage a Jaume Codina", El Prat 1994, p. 273. |
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[8] P. Bonnaissie, Cataluña mil años
atrás, Barcelona 1979, vol. II, p. 257, nota 100. |
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[9] J. Baucells, El Garraf y la Pía
Almoina de la Seu de Barcelona: inventario de los pergaminos, Barcelona
1990, p. 178, y Archivo de la Catedral de Barcelona, pergaminos 4-70-10,
11, 12 i 13. |
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