Empecé residiendo en Castelldefels en los veranos, hacia el año 1975. Poco a poco, fui alargando las estancias veraniegas, hasta que en 1982 se presentó la Navidad y todavía no había vuelto a Barcelona. Decidí quedarme. Logré pasar el primer y duro invierno aquí. Y desde entonces, vivo en esta población.

¡Cómo ha cambiado!

Hay cosas que han mejorado notablemente, es cierto; aunque ya tendrán defensores, PERO:

Seguro que hay a quien le guste el paseo Marítimo actual; a mí, no. ¡Dónde están aquellas dunas naturales! ¡Y aquellos chiringuitos playeros que se derribaron para construir eso de ahora!

¿Cuántos pasos elevados tenemos? Me cuesta contarlos sin olvidarme de alguno.

¿Cuántas barreras? (Carreteras, autopista y tren).

¿Cuántos árboles había y cuántos quedan? Yo, antes, veía desde mi casa un bosque (el que había entre la playa y el pueblo, con un sendero que lo atravesaba). Ahora veo una enorme urbanización (Can Bou: que, por cierto vi construir y me permito dudar de su calidad) y un solar lleno de escombros y excrementos de perro y orines de propietario de perro, porque antes estaba vallado, pero la constructora del edificio contiguo rompió la valla, utilizó el terreno para guardar maquinaria, escombros, materiales, etcétera, y no la volvió a cerrar. Eso sí, alguien ha tenido la "gentileza" de dejar cinco de aquellos árboles. Temo por ellos. Y por todos nosotros. Por cierto, aquél sendero es hoy día un acceso a la A-16 (perdón C-32), con dos carriles por sentido, y por los que los vehículos (incluído el bus urbano) circulan a toda velocidad. Espero que nuestro Ilustre Ayuntamiento no pretenda solucionarlo sembrando la calle de bandas sonoras que lo único que hacen es lograr más molestias a los vecinos, porque hacen ruido.

Para "aderezar" la vista, me han instalado justo delante cinco contenedores de residuos: hay que aceptarlo, porque es socialmente bueno; aunque podrían estar más limpios y no apestar. Ya puestos, digamos que el camión de la basura pasa a la hora que le da la gana cada día; normalmente, a las 7.30, organizando un escándalo increíble. (Hoy, 18 de junio de 2001) ha sido a las 20.00 horas). Y, además, he visto cómo, a veces, se recogen los residuos indiscriminadamente; o sea, se retira en el mismo camión (todo bien mezcladito) los residuos orgánicos y los inorgánicos. Un día pasó un camión de recogida de vidrio y se llevó, igualmente bien mezcladito, el vidrio, el plástico y el papel. De paso, dejó la calle llena de vidrios rotos. Lo siento no entiendo nada. ¿Nos toman el pelo? ¿Nos consideran idiotas? Que alguien me lo explique, por favor. Yo sigo reciclando, incluso utilizo la "dexalleria", porque creo en la necesidad del reciclaje y tampoco ocurre siempre así (Ojo: no debería ocurrir nunca). Y lo que más me jode es que seguro que hay alguien forrándose a costa del reciclaje. ¿Qué ocurre? ¿Han cambiado las formas pero no los contenidos? ¿Es el señor Marina y el PSC de Castelldefels que nos gobiernan iguales a aquellos gobernantes franquistas sólo que disimulan algo más? En fin. Por cierto, el solar no vallado (el que tengo frente a mi casa y que era parte de aquel bosque arrasado) está destinado a la construcción de un C.A.P. (centro de atención primaria). Es igualmente una necesidad social que hay que aceptar, pero jode. Quizá si no se hubiera especulado tanto con el terreno en Castelldefels, habría menos población y menos necesidad.

Ahora se continúa especulando con los terrenos de Can Aymerich. ¡Qué desastre! El espectáculo promete, lamentablemente. Por cierto, cuando se organice una concentración contra Can Aymerich y el parque, por favor, no incluyan el tema de los prostíbulos. Separen conceptos: ganarán manifestantes y se aclararán posiciones.

¿Y el centro del pueblo? Si es que queda. Cedo el tema a alguien que resida allí, que me estoy alargando demasiado y seguro que habrá quien sepa más sobre esa zona.

Nada más, por hoy.

Tasio Alonso Vallés
Actor de doblaje
Castelldefels
18-06-01